Amados, estamos estudiando esta serie de mensajes sobre “La importancia de La Iglesia, Cuerpo de Cristo” Y hemos tomado 3 características que describen la Iglesia de Cristo: Identidad, Autoridad, Propósito. Hoy estudiaremos la 2da parte que habla sobre la Autoridad de la Iglesia.

Dijimos la semana pasada que la Iglesia no le pertenece al hombre; y su identidad proviene de Cristo quien dio su vida en sacrificio por ella comprándola a precio de sangre. El mismo es quien la sostiene, la protege y provee todo lo que necesita para llevar a cabo sus propósitos. Lo que Él nos pide es que seamos obedientes a su palabra, fieles a Él, y que nos dejemos guiar por su Espíritu Santo quien es el que guía la Iglesia en este tiempo.

 

Autoridad Delegada

En los tiempos de las conquistas los comandantes de guerra iban a nombre de su gobernante y de la nación a quien representaban. Declaraban: “En el nombre del rey y de su reino venimos a tomar posesión de estas tierras y de su gente”. El rey hacía un decreto dándole autoridad a su ejército para actuar bajo el poder y la cobertura de ese reino.

Hoy día cuando el ejército de los Estados Unidos va a la guerra, nuestros militares van bajo las órdenes ejecutivas del presidente de los EU. Todo el peso de la autoridad y poder que tiene esta nación va con ellos.

De esta misma manera, Cristo le delegó a su Iglesia una autoridad como ninguna otra.

Los ejércitos de las naciones de este mundo se limitan a los recursos de este mundo. Nosotros no tenemos lucha contra humanos, sino que nuestra lucha es espiritual contra el reino de Satanás (Ef.6:12). La autoridad que Cristo le delegó a su iglesia no tiene límites porque le servimos a un Dios que es todopoderoso. Nosotros actuamos bajo la potestad y cobertura del reino de los cielos. Cristo mismo encabeza este ejercito como su comandante y todo el peso y autoridad del reino celestial va con la iglesia. Pueblo alégrate, este es tu tiempo, porque para hacer grandes proezas te ha levantado Dios para que en el nombre de Cristo ocupes territorios, ganes almas, y destruyas fortalezas del reino de las tinieblas. Los demonios tiemblan cuando la Iglesia se levanta con el poder y la autoridad que Cristo nos ha delegado.

 

Efesios 1:19-23 (NVI)

19 y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz 20 que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, 21 muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este mundo, sino también en el venidero. 22 Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo,[a] y lo dio como cabeza de todo a la iglesia23 Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

 

Si Dios puso a Cristo sobre todo gobierno y autoridad, y le dio todo el dominio y poder – Y por consecuente Cristo nos dio a nosotros su iglesia esa misma autoridad; ¿Habrá algo que tú y yo con esa autoridad no podamos lograr en el reino espiritual?

Yo creo que es crítico para todo cristiano entender este principio. Cuando entiendes esta verdad tienes ventaja sobre tu oponente en el campo de batalla.

¿En qué lugar o lugares te está llamando Dios a entrar y reclamar dominio y autoridad?

  • ¿Será en tu hogar?
  • ¿O en el área de tu trabajo?
  • ¿Será en tu mente que tienes una lucha contra el enemigo?
  • ¿Sera en tu vida espiritual, o en el área emocional o física?
  • ¿Será sobre alguna adicción o mal hábito que te está destruyendo?

 

Sea cual sea tu batalla Dios te está llamando a prepararte, a armarte de valor, a llenarte de Su espíritu para que pelees y puedas vencer.

 

El salmista dijo: “Él es quien adiestra mis manos para la batalla.” Sal. 18:34

Dile: ¡Señor, adiestra mis manos para mi batalla!

 

En el reinado de Saúl, cuando los filisteos vinieron para enfrentarse a los Israelitas en el campo de batalla; dicen las escrituras que trajeron un filisteo de la tierra de Gat, de una familia de gigantes; Ese guerrero famoso y temible se llamaba Goliat. Era un paladín del ejercito filisteo y por 40 días y 40 noches amedrentó al ejército de Israel.

Imaginese esta escena, por la noche antes de irse a acostar, salía Goliat a gritarles cuanta basura salía por su boca y a maldecir al pueblo de Israel; Se iban a la cama con miedo; Luego en la mañana los despertaba nuevamente la voz de Goliat amedrentándolos; Que horrible!

Hoy hay gente que se van a la cama en la noche con miedos, tienen una lucha interna; Y se levantan nuevamente con el problema en la mente; Han perdido la paz, la circunstancia los está llevando a una crisis; Tienen un Goliat frente a ellos;

Pero en el pueblo de Israel había un joven que tenía fe; Era una fe inquebrantable; una fe que mueve montes. Dios te dice hoy, hijo/a ten fe; Pon tu confianza en las manos del Señor; Confia y El hará. Solo tienes que creer.

David que había venido a traerles almuerzo a sus hermanos mayores que servían en el ejercito de Israel; al acercarse al campo de batalla escucha la voz de Goliat maldiciendo el nombre del Señor y pregunta: “¿Quién es este incircunciso que se atreve a desafiar al ejercito del Dios vivo?” En otras palabras, ¿Con que autoridad viene este?  ¿Y que les pasa a estos guerreros del ejercito de Jehova que no se atreven a tomar la autoridad delegada de Dios para acabar con este pagano?

Esa es la actitud de un guerrero de Dios. Yo aquí estoy viendo guerreros y guerreras del Señor. No te amedrentes ante tu circunstancia, no importa cuán fea sea la situación; Declara: 2 Samuel 22:40 “me has armado..has puesto mis enemigos debajo de mis pies”

David se enfrentó a Goliat aquel dia, y con su honda y una piedra venció a aquel filisteo porque Jehová estaba con él. David sabia que humanamente no podía vencer a Goliat; Pero cuando Dios está en el asunto tu sabes que con su autoridad no vas al campo de batalla solo; Dios pelea por ti. Y aquel dia David le cortó la cabeza a aquel gigante.

Es tiempo de cortarle la cabeza a tu problema. Un problema sin cabeza deja de ser problema!

 

Col 2:15 “Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
En el tiempo de las conquistas

El reino que conquistaba otro reino tomaba todo lo que simbolizaba autoridad en ese reino, las vestimentas del rey, su corona, y lo exponían públicamente para que todos vieran que el que antes estaba en poder ya había sido vencido y una nueva autoridad tomó su lugar.

 

Yo he visto gente que están pasando por alguna batalla espiritual, y para demostrarle al enemigo quien está en autoridad escriben versos bíblicos en sus espejos, ponen un papel con versos bíblicos en la nevera, en cada cuarto que tu vas encuentras un verso bíblico declarando victoria sobre el enemigo.

Este es el tiempo de tu conquista. Retoma aquello que el enemigo te robó:

  • Si te robó tu gozo, retómalo
  • Si te robó tu paz, retómala
  • Si te robó tu estabilidad, retómala en el nombre de Jesús
  • Si tiene atados tus familiares, entra en el campo de batalla y arrebátalos de las garras del enemigo.

Decláralo: este es el tiempo de mi conquista. Voy a retomar lo que el enemigo me robó. Cristo me ha puesto en autoridad.

 

Oremos:

Amantísimo Dios y padre bueno. Gracias por la victoria poderosa de tu hijo Jesucristo en la cruz del calvario, sobre todo dominio y autoridad. Gracias Jesus por levantar tu iglesia en esta tierra y por delegarle tu autoridad para que en tu nombre hagamos grandes proezas. Usanos para que el mundo vea que tu eres Dios y que tu reino y dominio ha sido establecido sobre toda autoridad aquí en la tierra y debajo de ella.

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